España se seca y desertiza... ¿solución? La hay
23/10/2006
El origen de los problemas ecológicos
Puestos de manifiesto de manera súbita y reciente, los problemas relativos al deterioro de nuestro hábitat natural parecen constituir una más de esas grandes dificultades con las que nuestras sociedades van a tener que enfrentarse a medio plazo con verdadera valentía y decisión.
Cabe preguntarse si el problema ecológico es un problema estructural, es decir, si comparte con las restantes grandes cuestiones ya señaladas un origen en el núcleo de la ideología moderna. Desde luego no puede pensarse que esta cuestión se haya planteado precisamente aquí y ahora -en el Occidente contemporáneo- por pura casualidad. Se nos dice, y parece probable que así sea, que otras épocas y otras culturas mantuvieron otros tipos de relación con su entorno y que el deterioro de éste no ha sido provocado más que por el específico tipo de relación que nuestra civilización mantiene con él. Si esto es así resulta natural pensar que la concepción que del hombre se ha hecho la modernidad puede estar en el origen de la situación.
Cuando una consideración abusivamente racionalista de la condición humana hace del hombre un ser sin raíces, un ser, que colocado como valor supremo, se considera independiente por principio del entorno natural que habita y no entraña con este una verdadera vinculación de pertenencia y residencia, sino de pura y simple sumisión y explotación, entonces parecen estar puestas las condiciones ideológicas para la aparición de los problemas medioambientales. En la consideración integradora que cito pero crítica de la racionalidad moderna debemos incluir la atención a la ecología como uno de los posibles límites estructurales de nuestro actual modelo social.
El concepto de ecología integral
Debemos defender con total convicción que la sensibilidad hacia la problemática ecológica encierra una vinculación estrecha e interna con la recuperación del sentido de lo nacional como fundamento de la vida social. Es de conocimiento general que, etimológicamente, la ecología es la ciencia del «oikos», esto es, de la casa, de la patria, del lugar comunitario de residencia, del hábitat de una colectividad humana. Por una parte es indudable que el suelo patrio es un elemento fundamental de la sustancia nacional, pero además es evidente que el hábitat de una comunidad humana no es sólo un hábitat geográfico, físico, sino que el hábitat humano es múltiple: el hombre vive en su cultura como vive en su tierra; existe, pues, un hábitat cultural e incluso un hábitat espiritual al lado de un hábitat físico. Ese hábitat cultural es componente del núcleo de la identidad nacional. Una ecología correctamente entendida debe extenderse hasta ocuparse de la totalidad del hábitat de la comunidad, y es a esto a lo que llamamos ecología integral. Así entendida, la ecología aparece necesariamente ligada al tema de la identidad nacional, es decir, al esfuerzo por la superación del desarraigo que caracteriza al hombre contemporáneo, y con ello la vía de la democracia a nivel nacional se nos presenta como el camino natural para el correcto planteamiento y la resolución del problema ecológico.
La ecología convencional, limitando su preocupación al ámbito del hábitat físico y biológico, restringe indebidamente el alcance genuino de lo ecológico. Pero ni siquiera en el ámbito de lo bionatural son completos sus planteamientos: esta considera, en efecto, lo natural fuera del hombre y en torno al hombre pero desconoce lo natural como componente interno del hombre.
Así, por ejemplo, los problemas demográficos, como el del envejecimiento de la población, son auténticos problemas ecológicos que, sin embargo, son sistemáticamente desatendidos por la ecología convencional.
Contrariamente, para la ecología integral la naturaleza en torno al hombre y dentro del hombre constituye una unidad con el contexto cultural, histórico, social y espiritual de una comunidad humana, y todo ello integra el hábitat general de esa comunidad. Este hábitat general es de incumbencia indiscutible para un movimiento político interesado en la dimensión nacional de la sociedad.
Las contradicciones de la ecología convencional
Las reflexiones del punto anterior ponen en evidencia que el ecologismo político convencional no ha llevado a cabo una crítica profunda del modelo ideológico y social que provoca los problemas ecológicos, que no ha comprendido la causa última de estos, y que, en consecuencia, se mantiene en planteamientos muy conservadores.
Salta a la vista que los movimientos políticos del ecologismo convencional comparten una buena parte de las aspiraciones que caracterizan al proyecto de reducción de la humanidad a un gran mercado mundial: un igualitarismo puro y duro, absolutamente despreocupado de la conservación de las identidades nacionales, un universalismo coincidente con el del capitalismo internacional etc. Y a su vez una buena parte de estas aspiraciones, sostenidas como ideales por el ecologismo convencional, tienden a ser realizadas por el proyecto capitalista y le sirven de justificación ideológica.
Ahora bien el proyecto capitalista es de esencia profundamente antiecológica; de ahí que quepa sospechar que las posturas del ecologismo convencional encierran una contradicción interna que lo incapacita para realizar coherentemente el programa ecológico.
Ecología y economía
El limite ecológico parece poner coto a la aspiración a un desarrollo económico de alcance y ritmo indefinidos, al menos en las actuales condiciones tecnológicas. Es bien cierto, desde luego, que determinadas estrategias de desarrollo podrían producir efectos ecológicos indeseables. Debemos reinvindicarnos y ser firmes partidarios de un crecimiento económico que conduzca de manera rápida y estable al pleno empleo.
Podría pensarse que estos planteamientos económicos y estas consideraciones ecológicas estarían llamados a entrar en inevitable contradicción.
Un examen más minucioso revelará que la contradicción puede soslayarse equilibrando y coordinando los programas económico y ecológico. Tal cosa debe hacerse, según una doble estrategia.
En primer lugar se hace precisa una gradación de plazos temporales. La consecución del pleno empleo y de lo que lleva anexo, es decir, de unas condiciones de vida económica y moralmente aceptables para todos los españoles, es una tarea de primera urgencia.
Si eventualmente fuese necesario modificar la estructura de la economía aplicando medidas ecológicas radicales, eso tendría que hacerse en un segundo plazo y sería tarea de diseño y ejecución más dilatados. En segundo lugar, y esto es lo más importante, para encauzar el crecimiento económico se abren sin duda vías alternativas; algunas de ellas deben de resultar menos contradictorias con las aspiraciones ecológicas que propongo e incluso pueden apoyarse en el desarrollo de industrias ecológicas auxiliares y modos alternativos de explotación económica. Dando preferencia a estas sendas de desarrollo es como crecimiento económico y ecología podrán armonizarse.
Por ello, volviendo al asunto de la ecologia, desde un punto de vista realista y sin entrar en más acepciones ideológicas de caracter utopista (así lo creo yo) creo que debería proponerse, y que es completamente aplicable a dia de hoy:
-El desarrollo a través de la educación de la juventud y de la concienciación pública de una nueva concepción de las relaciones entre el hombre y su hábitat general, basada en la superación del desarraigo.
-Constitución de un órgano institucional único (con rango de ministerio si se juzgase oportuno) bajo cuya competencia caigan todos los asuntos de ecología y demografía, y que siente las bases para una acción ecológica planificada a largo plazo.
-Creación de organizaciones en las que presten servicio ciudadanos en paro, cuerpos
de voluntarios juveniles, y otros, dedicados a actividades como repoblación forestal, limpieza y protección de bosques y lagos, y, en general, a frenar el avance de la desertización en nuestro territorio.
-Fomento de las investigaciones científicas de aplicación ecológica.
- Dirección del desarrollo económico en coordinación con los planes ecológicos encauzándolo hacia la promoción de industrias, tecnologías y formas de explotación ecológicamente inocuas o de utilidad ecológica.
-Tipificación exhaustiva y persecución eficaz de los delitos ecológicos.
Comentarios:
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1. Julio, me parece muy interesante el planteamiento pero quizá el texto resulta demasiado largo para publicar de una sola vez. Yo te recomiendo que en cada anotación incluyas una sóla idea aunque tardes varios días o semanas en publicar todo lo que deseas. De ese modo recibirás más comentarios y mantendrás el interés a lo largo del tiempo
un afectuoso saludo,
Publicado por: juan | 24/10/2006 23:42:31
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2. Ok, anoto y aplicare sugerencias. Muchas gracias por el comentario, un saludo.
Publicado por: Julio Ebrut | 29/10/2006 03:50:10
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3. STOY DE ACUERDO C0N EL CUATE DE ARRIBA
Publicado por: YAYA | 06/06/2007 18:38:56
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4. esta muy interesante esa informacion,y bastante completa.
Publicado por: avigail | 18/06/2008 23:57:17