Castellano Català comotrenesenlanoche@yahoo.com / José Luis Torres
EEUU. 2004. Dir.: Clint Eastwood. Int.: Clint Eastwood, Hilary Swank, Morgan Freeman. B.S.: Clint Eastwood. Prod.: Clint Eastwood y Paul Haggis.
La mediocridad del cine contemporáneo hace que hoy sean elevadas a la categoría de clásicos películas que en las épocas de esplendor de la industria no hubieran sobresalido del grueso de la producción. Es el caso de este sobrevalorado y oscarizado drama (película, director, actriz y actor de reparto) que toma el boxeo como pretexto para contar una historia de individuos solitarios, desarraigados, frustrados y resentidos, cuyo principal inconveniente se encuentra, curiosamente, en su alma mater. Eastwood como director tiene buena mano para resolver con acierto el dilema moral y la posterior escapada del protagonista, pero como actor carece de los registros suficientes para transmitir los sentimientos de su personaje (como ya ocurría en Los puentes de Madison) y su atormentado conflicto interior, no consiguiendo tampoco otorgar verosimilitud a la gestualidad de ese entrenador veterano -irlandés, católico, lector de Yeats- que acepta el reto de convertir en campeona a una inexperta treintañera dispuesta a redimirse en el cuadrilátero de la miseria no sólo económica en la que se encuentra, iniciándose entre ambos una relación paterno-filial donde cada uno busca en el otro la compensación a sus carencias familiares. La interpretación brillante, matizada, convicente y con los deberes físicos hechos de Hilary Swank le supuso su segundo Oscar, tras Boys don't cry (1999).
FAUNA IBÉRICA.- El recuerdo de El hombre y la tierra, la serie del inolvidable y en tiempos imitadísimo Félix Rodríguez de la Fuente, concretamente el capítulo del buitre negro, me viene a la memoria al ver a Nieves Herrero revoloteando sobre María Antonia Iglesias, en la entrevista-masaje que le practican en la endogámica La noria (Tele 5) a la antigua Jefe de Informativos de la TVE felipista, pocos meses después de haber superado un infarto.
LOBA.- La confesión -desacomplejada, como sus contorsiones en el escenario- de la cantante Shakira ("Me gustan las películas malas") en un especial de Asuntos propios (RNE1), reconociendo recurrir al cine de la peor calidad artística para conciliar mejor el sueño cuando llega por la noche a casa, cansada del trabajo.
CARNICERO.- Como contrapunto a los jóvenes actores norteamericanos de ahora, que mueven mucho las manos pero no se les entiende nada de lo que dicen, el inglés perfectamente comprensible de un Ernest Borgnine de en aquel momento 92 lúcidos años (ayer cumplió uno más), en una entrevista en El postre (RNE3), lo deslavazado de las escasas preguntas formuladas le hace a uno cuestionarse por qué fueron esas y no otras, tanto si los diez minutos ofrecidos eran todo lo que duró la conversación con el veterano actor de Grupo salvaje (y de Navidad en una casa de citas) como si se trató de una edición.
.CAT.- 1714 es el catalanísimo número de la arrollada habitación de hotel que ocupa el atribulado musicólogo interpretado por Ryan O'Neal en la nostálgica ¿Qué me pasa, doctor? (1972, Peter Bogdanovich), cuyos huracanados tres cuartos de hora finales certifican la eficacia de unos gags no por viejos y mil veces vistos menos divertidos.
TOSES.- El carraspeo de Javier Tolentino ante el micrófono (la persistencia del cual le delata en su intención de reclamar la importancia de lo que dice), en la ineficaz (por desaprovechada) entrevista-homenaje a Basilio Martín Patino en El séptimo vicio (RNE3); el estilo tarkovskiano del presentador que habla entre dientes (y acompaña con un "¿no?" el final de cada frase) alargó por espacio de una hora lo que un montaje racional hubiera dejado en poco más de quince minutos, muy a pesar del indiscutible interés de la fundamental figura del director de Nueve cartas a Berta, Canciones para después de una guerra, Queridísimos verdugos, Caudillo...
ECHO DE MENOS... la cabellera pelirroja de Rhonda Fleming.
EVAPORADO.- El anuncio (caducado) de Freixenet, que en dos años ha pasado de apostar por Internet de la mano de reputados directores de cine a volver a la tele con el corcho entre las piernas, repitiendo el mismo spot de 2008 (el de la Selección Española de natación sincronizada: oscuro, tenebroso, anti-navideño, con reminiscencias de Apocalypse now, desapercibido popularmente...).
ROMANTICISMO.- El piquito con revolcón por el suelo incluido de Pipi Estrada y su ¿ex? Miriam Sánchez (Lucía Lapiedra, en otros ambientes todavía más hard), vestida más de Caperucita Roja que pide a gritos un (hombre-)lobo que le hinque el diente que de Papá Noel, en el ya totalmente desquiciado Mujeres y hombres y viceversa (Tele 5); ¿a qué juega esta pareja?
BOSTEZO.- El mensaje del Rey Juan Carlos. Pocas veces algo a la vez tan lleno (de tópicos) como vacío (de contenido) ha provocado tantos comentarios analíticos -y este año, además, numerosas chanzas-, batiendo morbosos (y sospechosamente celebrados por la competencia) récords de audiencia en ETB2, que tras la Reconquista emitió el monocorde monólogo por primera vez en la historia.
CAMPANADAS.- La atenazada por los nervios y patéticamente estelar pareja (de)formada por el Ondas winner award Jorge Javier Vázquez y la rinoplástica Belén Esteban (de profesión, sus subidas y bajadas de azúcar, ex-mujer de Jesulín y madre de Andreíta), en la retransmisión de las campanadas de fin de año de Tele 5, donde se intentó -con poco acierto pero más seguimiento del habitual en la casa- trasladar el innovador espíritu de Sálvame, que tantos reconocimientos materiales confía el propio ex-tomatero le siga proporcionando, a juzgar por uno de los tres deseos que formuló ("que no se me discutan los premios").
En TVE, lo adecuado del estilismo no tapó la sonrojante falta de recursos (tan indignante como el tuteo al espectador) de Anne Igartiburu (acompañada por Manuel Bandera), cuyos conocimientos sobre los países de la UE -a incomprensible e injustificable falta de guión, se supone- parecieron directamente inspirados en un chiste de Eugenio ("muchos rusos en Rusia, muy buena la ensaladilla rusa...") y deberían valer como prueba para facturarla al mismo destino que un día tuvo a bien elegir Marisa Naranjo. Por cierto, que la televisión pública estatal no tardó demasiado en enseñar sus cartas para el futuro que ya es presente y La 1 tiró de archivo en el tradicional programa musical especial (más tradicional que nunca, por lo tanto), dejando bien claro cuál será la estrategia a seguir a falta de los ingresos de publicidad.
ALEGRÍA.- Jorge Javier Vázquez, Belén Esteban, Karmele Marchante y el resto de la troupe, con la experimentada ayuda de la recauchutada Anita Obregón, dan las campanadas de fin de año en Tele 5, uvas reglamentarias incluidas, ante el jolgorio del público del plató. Nada extraño, salvo que es un día de finales de noviembre y son las cinco de la tarde (Sálvame). Estaban practicando.
MIEDO.- Reconozco haberme atrevido únicamente con el personaje en Comando Txiquia (1976, José Luis Madrid) y El francotirador (1977, Carlos Puerto) -dos poco representativas muestras de su encasillada obra, realizada, eso sí, con entusiasmo y persistencia dignas de admiración-, y, más recientemente también en School Killer (2001, Carlos Gil), donde Jacinto Molina ya ejercía de patriarca de las nuevas generaciones de jóvenes cineastas aficionados al género de terror. Pero resulta difícil reconocer en los halagos que a raíz de la muerte del actor-director-guionista Paul Naschy recibe ahora su filmografía (comprensibles si proceden de Carne cruda, RNE3), la escasez de presupuesto, gracia e inventiva y la mediocridad interpretativa general que en realidad la caracterizan.
PÁNICO.- Con el gol de Messi cogiendo a Joaquim Mª Puyal (La transmissió d'en Puyal, Catalunya Ràdio) en una innecesaria conexión con el balonmano (castigo divino por no estar en lo que hay que estar, a lo que tienen excesiva tendencia), el Barça proclamándose campeón en Abu Dabi, Laporta dedicando la victoria "a todos los barcelonistas del mundo", y la morería rendida a la atractiva y moderna estética culé (nulla aesthetica sine ethica), la unidad de destino en lo televisivo formada por María Teresa Campos (Tele 5) y el Cine de barrio de Carmen Sevilla (La 1) hace frente común monotemático y corona al cadáver incombustible de Paco Martínez Soria rey de la tarde de ese sábado y guardián de la reserva espiritista de Occidente. La cadena del mal herido Silvio Berlusconi, en su loable afán por demostrar que el negocio de la tele privada no es incompatible con la divulgación cultural, logró reunir la noche anterior a más de seis millones de inquietos espectadores delante del Sálvame Deluxe, interesados en la profundidad intelectual (directamente proporcional a la longitud de su vestuario) del discurso de la nietísima del Caudillo y en los trabajos de reforma arquitectónica efectuados sobre la cara(dura) de Belén Esteban, convertida por designación popular en la Agustina de Aragón de la era de las nuevas tecnologías... "No es nesesario desir nada más", como dijo aquel otro.
(Johan Cruijff. En un momento dado). Holanda-España. 2003. Dir. y Gui.: Ramón Gieling. B.S.: Diego Carrasco.
Original aproximación a una de las grandes figuras del fútbol de todos los tiempos, centrada en un aspecto tan interesante como poco estudiado -inimaginable para el aficionado de otras latitudes y probablemente desconocido por el público en general- como es la influencia ejercida por Johan Cruyff en la sociedad catalana desde su desembarco en Barcelona a principios de los años setenta del siglo XX, en un acontecimiento que sobrepasó el marco estrictamente deportivo.
El documental habla de la necesidad del ser humano de tener dioses a los que aferrarse, y por él desfilan trece personas, entre anónimos y conocidos (Santiago Dexeus, Butragueño, Joan Laporta, Sergi Pàmies, Ferran Torrent...), que recrean algún aspecto de su particular-íntima-en algunos casos platónica relación con el mito y hablan acerca del fenómeno sorprendente de que haya quienes aplican en su conducta la filosofía futbolística del llamado profeta del gol.
El tabaco y la conocida singularidad idiomática del protagonista también tienen su lugar en este documento entrañable y a ratos emocionante, musicado ¿extemporáneamente? con flamenco e ilustrado con una ración de imágenes de archivo que puede saber a poco (destacan las del multitudinario recibimiento en el aeropuerto en 1973 y las del homenaje de 1999, por su curiosidad nostálgica y su emotividad, respectivamente), pero es que la película -y ésta es su gran virtud- prefiere profundizar en territorios menos explorados.
Seguramente fue a partir del mucho más influyente de lo que pueda creerse Tómbola que se instituyó la costumbre de la entrevista previa: una conversación casi siempre telefónica que mantiene la infantería del programa neorrealista de turno con el personaje invitado, sobre las respuestas del cual basarán (o no) días después en la propicia para el calentón arena del plató los artilleros del cotilleo el interrogatorio que ellos se empeñan en continuar llamando "entrevista". Pero la entrevista es un arte con unos rituales específicos -muy parecido a la tauromaquia, por cierto-, cuyo dominio no está al alcance de cualquier indocumentado, como queda constantemente en evidencia.
En ella se amparó el muy enfadado actor y productor Paco Marsó para declararse víctima de una encerrona en Tal cual lo contamos (Antena 3), donde -dice- creía haber acudido para hablar de su rehecha vida sentimental (recientemente fue de nuevo padre, a sus 62 años) y no de lo de siempre (la hace años extinguida relación con Conchita Velasco y sus flaquezas de hombre y como hombre de negocios). Cristina Lasvignes, cuyas moderadas formas y atractivo no ocultan su falta de recursos para solventar según qué papeletas por las que la nómina le obliga a quedar a veces enfangada, aguanta estoicamente el chaparrón y le tranquiliza ("no te preocupes, que también hablaremos de eso". Que fue que no). Antes habían dado entrada ("parece que tenemos una llamada", diría muy convencida la presentadora) al testimonio de cargo del ex de la hija de Marsó, con la que -también en el pasado, claro- protagonizó una extraña historia de patéticos Bonnie y Clyde castizos que terminó con los huesos de ambos en la cárcel.
Fue una pieza de teatro televisivo modélica, en la que todos y cada uno representaron su papel con solvencia: el programa, cambiándole el cebo al invitado; éste, fingiéndose engañado e indignado; los interrogadores, unos a favor y otros en contra del personaje, como manda la ortodoxia del género; la siempre menos inesperada de lo que se pretende llamada de teléfono; el amarionetado público, impecable a la hora de colocar el aplauso donde le mandan... Teatro, la tele es puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro.
(The glass house). EEUU. 2000. Dir.: Daniel Sackheim. Int.: Leelee Sobieski, Diane Lane, Stellan Skarsgard, Bruce Dern, Kathy Baker.
Drama de suspense lleno de trampas de guión innobles y carente del menor atisbo de inventiva, que transita sin interés por situaciones tópicas y acaba derivando hacia el film con psicópata, con la joven y prometedora Leelee Sobieski (Eyes wide shut, La hija de un soldado nunca llora) interpretando a una adolescente que tras quedar huérfana es acogida con su hermano menor por un matrimonio amigo de sus padres muy interesado en su herencia.
El juego de palabras que propone el título original (La casa de cristal pero también La casa de los Glass, nombre de sus propietarios) resulta bastante más inspirado que el resto de un conjunto impersonal como los fríos materiales con los que está construida la sofisticada vivienda de paredes de vidrio, cuyo teórico protagonismo argumental queda en voluntariosa intención de guión dada la incapacidad evidenciada para trasladar a la pantalla la atmósfera claustrofóbica y asfixiante que tanto el escenario como la historia pedían.
(The bodyguard). EEUU. 1992. Dir.: Mick Jackson. Int.: Kevin Costner, Whitney Houston, Gary Kemp, Bill Cobbs. Gui.: Lawrence Kasdan y Kevin Costner.
Proyecto comercial que obtuvo un gran éxito de taquilla a partir de la baza de reunir a dos estrellas muy populares en su día y actualmente caídos en desgracia, deambula con poco acierto por diferentes territorios (pasa del cine con psicópata al melodrama romántico de manera absurda).
Pero Mick Jackson (Tres mujeres y un caradura) no es Kurosawa ni El guardaespaldas es Mercenario, la película de cabecera del personaje protagonista -un moderno samurái encargado de proteger a una caprichosa actriz y cantante que recibe amenazas de muerte anónimas- de este aburrido y dilatado thriller que argumentalmente recuerda a la entonces todavía reciente La sombra del testigo, interpretado por Kevin Costner (nada que ver con Toshiro Mifune, por supuesto) con su habitual "cara de acelga hervida sin sal", en muy lograda descripción que sobre su capacidad expresiva un día hiciera un crítico de La Vanguardia.
PELÍCULAS EMITIDAS: 38 (Una chica para dos, Estoy hecho un chaval, Maravilla, Me debes un muerto, Hay que educar a papá, La nueva Cenicienta, El abuelo tiene un plan, La tonta del bote -1970-, Todo es posible en Granada -1981-, Señora doctor, El padre de la criatura, La llamaban la madrina, Sor Citroen, Don erre que erre, Donde hay patrón..., Vaya par de gemelos, El padre Manolo, El calzonazos, Un beso en el puerto, Tómbola, Los guerrilleros, El emigrante, ¿Dónde estará mi niño?, Españolear, Esta que lo es..., Camino del Rocío, El astronauta, El alegre divorciado, Pero... ¿en qué país vivimos?, Préstamela esta noche, En un lugar de la Manga, Cuando los niños vienen de Marsella, Alejandra mon amour, La hermana San Sulpicio -1952-, El ruiseñor de las cumbres, Su desconsolada esposa, Abuelo made in Spain, Las secretarias)
AÑO DE MEDIA DE LAS PELÍCULAS: 1969
ACTORES PROTAGONISTAS: Paco Martínez Soria, 10 películas (26,31%) - Manolo Escobar, 9 (23,68%) - Lina Morgan, 4 (10,52%) - Manolo Escobar y Conchita Velasco, 3 (7,89%) - Marisol, 2 (5,26%) - Carmen Sevilla, 2 (5,26%) - Dúo Dinámico, 1 (2,63%) - Pepe Blanco y Carmen Morell, 1 (2,63%) - Gracita Morales, 1 (2,63%) - Juanito Valderrama, 1 (2,63%) - Luis Lucena, 1 (2,63%) - Tony Leblanc, 1 (2,63%) - Joselito, 1 (2,63%) - Sonia Bruno, 1 (2,63%)
(Manolo Escobar contabiliza individualmente y -por las cinco películas en que formando dúo compartieron cabecera de cartel- también como pareja cinematográfica de Conchita Velasco)
DIRECTORES: Pedro Lazaga, 9 películas (23,68%) - Mariano Ozores, 5 (13,15%) - José Luis Sáenz de Heredia, 4 (10,52%) - Ramón Torrado, 2 (5,26%) - Luis Lucia, 2 (5,26%) - León Klimovsky, 1 (2,63%) - Javier Setó, 1 (2,63%) - George Sherman, 1 (2,63%) - Juan de Orduña, 1 (2,63%) - Rafael Romero Marchent, 1 (2,63%) - Pedro L. Ramírez, 1 (2,63%) - Sebastián Almeida, 1 (2,63%) - Luis María Delgado, 1 (2,63%) - Jaime Jesús Balcázar, 1 (2,63%) - Ramón Fernández, 1 (2,63%) - Rafael Gil, 1 (2,63%) - Javier Aguirre, 1 (2,63%) - Tulio Demichelli, 1 (2,63%) - Julio Saraceni, 1 (2,63%) - Antonio del Amo, 1 (2,63%) - Miguel Iglesias, 1 (2,63%)
Tiene su gracia (o tal vez no) que sea en la radio donde actualmente se ve mejor cine. En su rentrée tras las vacaciones, Videodrome (RNE3, sábados por la tarde) dedica un programa al mito del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, con el apreciado detalle de obviar la aportación de Paul Naschy a la causa en beneficio de la posibilidad de escuchar la pervertida voz de Julia Roberts en Mary Reilly (pervertida por el doblaje al español). La en otros tiempos volcánica y volátil sentimentalmente novia de América (en sus eclécticas relaciones con el género humano masculino jamás hizo prisioneros) es mucho mejor actriz de lo que tradicionalmente le ha concedido la crítica y de lo que los peajes del negocio del cine le han permitido demostrar, pero bastante menos de lo que su cachet -y por lo tanto su posición en la industria- pudo hacer creer durante un buen puñado de años. Al parecer, pretty woman tiene todo lo que hay que tener y bien puesto, de lo contrario sería un duro puñetazo al hígado de su ego que donde mejor ha estado como intérprete haya sido en Mary Reilly y Michael Collins, dos películas de época que obtuvieron escaso eco, en las que accedió a llevar a cabo un papel secundario y aparecer con unas caracterizaciones insólitas, nada que ver con su imagen más conocida y comercializada en convencionales comedias románticas (larga cabellera aleonada, holgados jerseys siempre un par de tallas más grandes de lo necesario, sonrisa dentífrica...).
Para comprobar el alcance del efecto causado sobre toda clase de seres animados por el atractivo de la actriz nacida en Georgia (de los EEUU, no de la URSS) en octubre de 1967, es de obligada visión Orangutans with Julia Roberts (1998), un documental realizado por Nigel Cole para la cadena de televisión norteamericana PBS, perteneciente a la serie In the wild (emitida en varias ocasiones por el canal 33 y La 2). La película relata -con la estructura narrativa de Apocalypse now, muy curiosamente- su itinerario por la isla de Borneo para verificar los trabajos realizados con el fin de preservar algunas especies en peligro de extinción. Remontando río arriba, con sus correspondientes etapas, la capitana Roberts-Willard encuentra finalmente su coronel Kurtz particular, un espectacular ejemplar de mono antropomorfo que tras un rato de disimulado estudio termina por hacer lo que le hubiera gustado a cualquier homínido macho heterosexual: abrazarse a la estrella. Del desigual combate no se muestran en el documental más imágenes que las del inicio de la rápida reacción de los ayudantes en pos de hacerle entender al desinhibido simio lo inapropiado de la idea que, si es verdad que comparten el 97% de los genes con el hombre, sin duda pasaba en esos momentos por su enorme cabeza.